La adicción es una enfermedad que afecta directamente a la persona que la padece y a todos los ámbitos que le conciernen: social, laboral, académico, personal… Toda su vida queda marcada por la adicción, porque absolutamente todo gira en torno al hecho de poder consumir o tener la conducta adictiva.
Es importante que la familia entienda y comprenda cómo funciona la enfermedad de la adicción. La adicción altera a nivel emocional y psicológico al paciente y sus seres queridos pueden sentirse perdidos y sin saber cómo han de actuar. Los individuos que sufren de adicción se suelen sentir incomprendidos, incluso por su propia familia que aunque hagan el esfuerzo la enfermedad de la adicción es complicada de entender.
Por este motivo, es fundamental solicitar los servicios de profesionales expertos en adicciones, para que la persona pueda dejar su adicción, pero también para que sus familiares reciban la ayuda necesaria y se sientan acompañados en todo el proceso de recuperación. En Amay – A.MAS Terapia estamos a tu disposición por si necesitas iniciar terapia.
¿Cómo afecta un caso de adicción a la familia?
Un caso de adicción repercute a toda la familia del adicto, especialmente a su entorno y a los que conviven con él. Todo empeora: la convivencia, la comunicación, la confianza… La familia ante la adicción de un familiar puede actuar de diferente manera y adoptar distintas actitudes y roles para afrontar esta situación tan complicada.
Actitud recriminatoria
En primer lugar, una actitud recriminatoria. Sentir ira, frustración, enfado… Sentimientos negativos que se exteriorizan sin control. No son capaces de comprender por qué su ser querido no deja de consumir. Les ofrece ultimátums y se sienten traicionados por cada promesa que rompe el adicto. En momentos de lucidez, el enfermo puede jurar y perjurar que no volverá a consumir más y que lo hará por esa persona que tanto quiere, pero a veces querer no es poder y vuelve a recaer. El familiar puede sentirse herido y tomárselo como un ataque personal.
Actitud codependiente
En segundo lugar, la coadicción. Es una forma de codependencia y es común entre las personas más próximas al adicto. El coadicto centra su vida en el adicto y pasa a ser su única prioridad. Intenta cuidar y salvar al enfermo. Para ello, se involucra completamente y pasa a depender de lo que haga esa persona. Si el adicto está mal, el familiar también, si el adicto está bien, ellos también. Es una actitud que no beneficia en absoluto al adicto y que incluso le puede perjudicar porque aunque no sea con esa intención se puede llegar a reforzar su adicción. Como se siente culpable porque cree que ha sido por su culpa que se ha iniciado en el consumo de drogas o por no haberlo detectado antes defiende su actitud, tiende a minimizar el problema y a quitarle importancia.
Actitud controladora
Asumir el rol de perseguidor para controlar todo lo que hace el adicto y así evitar que consuma. Se le implantan pautas muy estrictas al adicto: horas de llegada, no poder salir solo, tener que decir en todo momento dónde está, se pone en duda todo lo que dice y se desconfía continuamente de él. Incluso se invade la intimidad: registro de su habitación, del móvil, se hurga en sus objetos personales… Para comprobar que no hay ninguna sustancia sospechosa.
Este control excesivo puede parecer a priori que solucionará el problema de adicción y que impedirá que la persona consuma porque está sometido a una vigilancia total. La solución eficaz no es controlar todo el día al adicto, aparte de que es imposible, sino que aprenda y sea consciente de la actitud que está teniendo. Esto último será lo que marcará una diferencia y lo que permitirá que se pueda recuperar.
¿Qué puede hacer la familia?
La salud mental de los familiares de una persona con adicción se ve afectada negativamente. Están expuestos a muchísima presión e incluso, la convivencia supone un desgaste emocional muy fuerte e incluso pueden aparecer sentimientos de responsabilidad que acabarán provocando problemas de salud mental, como una depresión.
Ante un caso de adicción, es normal que la familia del adicto se sienta confusa. Lo primero que hay que hacer en estos casos es solicitar la ayuda de profesionales. No se ha de cargar con toda la responsabilidad de curar al adicto. Es mejor dejarlo en manos de especialistas que contarán con experiencia y dispondrán de los métodos necesarios, como es el caso de Amay – A.MAS Terapia.
Otras pautas que se aconsejan seguir es no ceder a chantajes que pueda hacer el adicto. Las personas con un trastorno de adicción tienden a mentir, manipular, engañar… Todo vale para poder seguir con su adicción. Por esta razón, es importante poner límites para evitar caer en la coadicción.
La familia no es responsable de que la persona consuma, pero muchas veces sucede que los familiares sienten que han fallado en algún aspecto y que por eso esa persona se ha visto abocada al consumo de sustancias. Nunca se han de responsabilizar, ellos no son los culpables.
El papel de la familia en el proceso de recuperación
La familia es un factor clave para la recuperación del adicto. El apoyo contribuye positivamente a la recuperación de una adicción y puede ser decisivo para que el adicto abandone su consumo.
El hecho de que la familia participe de manera activa en el proceso de recuperación de su familiar y se involucre puede motivar al adicto porque siente que sus seres queridos le apoyan y están con él, a pesar de las adversidades. Implicarse activamente servirá para que los familiares puedan iniciar terapia porque no solo el adicto necesita ayuda y tratamiento, sino que ellos también. También permitirá restablecer la relación entre familiar-adicto. La adicción es un trastorno que daña los vínculos familiares. Tanto es así que incluso se llegan a romper lazos familiares. Realizar terapia permitirá volver a recuperar la relación que se ha deteriorado o incluso roto.
El final de las adicciones
Si alguien de tu círculo más cercano padece de una adicción, ponte en contacto con nosotros. Te ofreceremos toda la información que necesites, te orientaremos y te ayudaremos para que tu familiar inicie un tratamiento. Además, disponemos de terapia específica para familiares de adictos.
Amay – A.MAS Terapia es un centro de Terapia y Tratamiento de Adicciones, ubicado en Valencia. Disponemos de un equipo de terapeutas especializados en adicciones para ofrecer un tratamiento diferente para cada paciente, según sus particularidades.