Cómo detectar a un adicto a los porros

Adolescentes y porros

El consumo de cannabis de forma recreativa ha crecido exponencialmente en los últimos años por una diversidad de factores (políticos, sociales, educativos, etc.). Es especialmente común entre los jóvenes, cuyos individuos que conforman este grupo son el principal foco objetivo. Muchos de ellos empiezan a fumar porros debido a la opinión generalizada de que el cannabis es una droga blanda y que apenas genera efectos nocivos en la salud de las personas.

Por otra parte, también puede considerarse como un rito de iniciación para los más prematuros. A partir de los doce o trece años de edad, muchos adolescentes empiezan a consumir marihuana por presión de grupo o por razones de integración social en su ámbito de vida. Como consecuencia a esta situación, su despreocupación y falta de interés en los posibles efectos secundarios pueden llegar a exponer su salud a un alto grado de peligro. La etapa de crecimiento se puede ver comprometida alterando el desarrollo corporal habitual en personas jóvenes de tan corta edad.

Para detectar a un adicto a los porros tan sólo hace falta estudiar su comportamiento durante varios días. Fumar marihuana cambia tanto la conducta como la personalidad de los individuos. Sobre todo, a los adolescentes por su vulnerabilidad ante la potencia de los efectos secundarios en un período de edad tan delicado. Así que, cuando la persona llegue a casa, hay que prestar atención a su apariencia y a su modo de responder ante el entorno. Estas dos características nos proporcionarán información que puede revelar si realmente está fumando porros.

Cómo saber si tu hijo fuma porros

Los hechos y situaciones frecuentes anteriormente mencionadas son un motivo suficiente para que los padres estén preocupados y tomen medidas al respecto. En todo momento, deben garantizar la seguridad del menor ante el consumo de drogas para que no se convierta en un peligro. Sin embargo, conocer su situación no debe llevar a reñirle o imponerle un castigo. Sino a comunicarse y hablar con él o ella para poder comprenderle. Lo más importante es que el adolescente deje de fumar porros y abandone el hábito para recuperar un estilo de vida saludable.

A continuación, para detectar a un adicto a los porros explicamos algunos indicios que pueden revelar el consumo de cannabis en jóvenes y adolescentes.

  • Pasar tiempo con la mirada perdida: Los efectos psicoactivos del cannabis causan una sensación de euforia que termina en un estado de relajación y tranquilidad absolutos.
  • Tener los ojos rojos e irritados de forma recurrente: Aparición de conjuntivitis, una mirada más brillante y húmeda, o las pupilas dilatadas son síntomas evidentes del consumo de sustancias.
  • Desinhibición y sentimiento de euforia en situaciones cotidianas: La conducta del menor cambia completamente, liberándose de sus preocupaciones y llegando a un grado de expresión social más vistoso.
  • Incremento del apetito y búsqueda de alimentos más calóricos: Fumar porros aumenta la sensación de hambre considerablemente. Por ello, a menudo se utilizan en terapias para aumentar el peso de los pacientes.
  • Pérdidas de concentración y memoria frecuentes: Aunque es más habitual en el consumo de cannabis a largo plazo, también suele ocurrir a corto plazo creando problemas para almacenar la memoria reciente.
  • Problemas con el sueño: Aunque pueda parecer paradójico, fumar porros altera la química cerebral. Sus efectos más comunes son la dificultad para dormir y el insomnio.
  • Usar chicles y otros artículos aromáticos: La marihuana tiene un olor fácilmente detectable que impregna tanto la ropa como el aliento. Por lo tanto, el adolescente puede usar incienso u otros productos para camuflarlo.
  • Estado de ánimo relajado y basado en un exceso de felicidad: Cuando la persona se encuentra bajo los efectos de los porros puede percibirse en ella una expresión atontada, risa sin control o elevación del tono de voz.
  • Dificultad para prestar atención a cualquier estímulo: El efecto de la marihuana en el cerebro altera la conexión entre las neuronas provocando una degradación de los procesos cognitivos.
  • Principio de tos y problemas respiratorios: El humo provocado por los cigarrillos de los porros se cuela dentro de los pulmones y la garganta. Al hacerlo, provocan irritaciones, dificultades para respirar y otros síntomas.
  • Disminución de la coordinación: Al desestabilizarse la conexión neuronal y entrar en un estado de euforia, mente y cuerpo pierden la coordinación entre sí provocando la lentitud en los reflejos.
  • Episodios de paranoia, delirios y alucinaciones frecuentes: Fumar marihuana afecta directamente a la percepción y la motivación del adolescente. Con lo cual, puede provocar estados de ánimo negativos que lleven a sufrir brotes psicóticos.
  • Encontrar material para fumar, como papel de liar, boquillas y “grinders”: Dado que el consumo del cannabis es habitual en forma de cigarrillos, existe un instrumental complementario que ayuda a que la marihuana cuente con mayor poder psicoactivo.

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