Enfermedades producidas por el alcohol

Una de las enfermedades producidas por el alcohol es el Trastorno por consumo de alcohol. Un padecimiento que se produce por una ingesta excesiva.

Trastorno por consumo de alcohol

Cuando una persona bebe alcohol recurrentemente sin hacer un consumo responsable puede acabar dependiendo psicológicamente y de forma inconsciente de esta sustancia. Su vida empieza a girar en torno a cuestiones como cuándo volver a consumir, si se consume demasiado, los problemas que le acarrea en consecuencia o cómo conseguir disfrutar más con sus efectos provocados. Este hecho se conoce como Trastorno por consumo de alcohol, y se da en individuos con una gran preocupación por beber alcohol de forma habitual.

El Trastorno por consumo de alcohol es un trastorno que afecta directamente al organismo y a la mente del individuo alterando gravemente su funcionamiento normal. Aunque se da en personas que beben frecuentemente de forma social, el caso más extendido se encuentra en el de un individuo que padece alcoholismo. A corto plazo, altera la conducta y la personalidad del bebedor desinhibiéndolo de sus preocupaciones y proporcionándole un estado emocional basado en la diversión y la libertad. En casos más extremos, se trata de una de las primeras fases de la enfermedad por alcohol y pone en riesgo de forma significativa tanto la salud como la seguridad de la persona y de los que la rodean.

Efectos del Trastorno por consumo de alcohol

Según en qué fase de desarrollo se encuentre, el Trastorno por consumo de alcohol puede clasificarse como un trastorno leve, moderado o grave. Esta clasificación responde a la cantidad de síntomas que pueda padecer una persona que bebe alcohol. Sus efectos más conocidos son:

  • Incapacidad del bebedor por reducir su consumo de alcohol ingerido
  • Pérdida de tiempo considerable. Ya sea bebiendo, persiguiendo el acto de consumo o recuperándose de los efectos del alcohol
  • Fuerte deseo constante por beber sin poder aliviarlo
  • Elusión de obligaciones y responsabilidades con motivo de querer o estar bebiendo alcohol
  • Seguir con la adicción al alcohol de forma consciente incluso sabiendo que afecta a su vida
  • Abandono de los hábitos y costumbres diarias por su dependencia
  • Consumir alcohol en situaciones peligrosas o nada recomendables
  • Aumento de la tolerancia a los efectos producidos por el alcohol. De manera que se debe beber más para sentir lo mismo que en la primera vez
  • Padecimiento del Síndrome de abstinencia al no estar consumiendo alcohol

Enfermedades del alcoholismo

Beber alcohol frecuentemente y de forma prolongada en el tiempo aumenta el riesgo de padecer consecuencias físicas para el organismo y alteraciones en la mente. El trastorno por consumo del alcohol es una de las enfermedades producidas por el alcohol, y también, el primer síntoma que sufre un adicto al alcohol, seguido del alcoholismo. No obstante, si éste sigue consumiendo puede acabar desarrollando varias enfermedades y patologías como daños colaterales.

Las enfermedades producidas por el alcohol como efecto secundario más destacadas son:

  • Cirrosis hepática
  • Pancreatitis
  • Hipertensión
  • Osteoporosis
  • Enfermedad de Wernicke-Korsakoff

Los principales efectos derivados de beber alcohol son:

  • Enfermedades hepáticas: El consumo de alcohol aumenta la grasa en el hígado, produciendo su inflamación y posteriormente un deterioro muy grave.
  • Mala digestión: Beber alcohol en cantidad excesiva puede producir gastritis, úlceras, interferencias en la absorción de nutrientes y vitamina B y daños en el páncreas.
  • Problemas cardiovasculares: Cuando un individuo contiene demasiado alcohol en sangre puede acabar padeciendo una presión arterial elevada. Cualquier tipo de exceso de este tóxico aumenta las probabilidades de sufrir problemas de corazón.
  • Diabetes: El alcohol puede generar complicaciones en el proceso de liberación de la glucosa haciendo que la persona pueda padecer hipoglucemia.
  • Complicaciones sexuales: Consumir demasiado alcohol provoca disfunción eréctil e interrupciones de la menstruación.
  • Degeneración de la vista: Algunos de los efectos tras ingerir alcohol son la ceguera temporal, y la parálisis ocular. En los peores casos en que intervienen procesos cognitivos se produce la demencia irreversible.
  • Síndrome alcohólico fetal: Beber durante el embarazo puede producir abortos espontáneos. Cuando nace el feto, la criatura puede sufrir de varios problemas y malformaciones físicas terminales producidas por el Síndrome alcohólico fetal.
  • Malformación ósea: Aumenta la posibilidad de padecer osteoporosis y fracturas óseas. En caso más extremos, beber alcohol daña la médula ósea y provoca varios hematomas y sangrados.
  • Daños neurológicos: Si el consumo excesivo de alcohol afecta a la mente, perjudica el sistema nervioso creando varios problemas de salud físicos y psicológicos irreversibles.
  • Debilitación del sistema inmunitario: Reduce su resistencia a padecer enfermedades, siendo la más frecuente la neumonía.

Cuándo se empieza a consumir alcohol

El consumo de alcohol puede aparecer en cualquier edad según las circunstancias, el estilo de vida y la conducta que identifique a la persona. No obstante, se manifiesta más frecuentemente en las primeras etapas de la vida en que los individuos tienen tendencia a ser más sociales y mezclarse con su entorno. Los períodos de tiempo en que se consume más alcohol son la adolescencia, la juventud y entre los 30 y los 40 años.

Por otra parte, existen otros factores y condicionantes que pueden hacer que una persona beba alcohol con más regularidad y en una cantidad mayor de lo normal. Estos pueden ser:

  • Beber a una edad temprana: Las personas que beben desde muy jóvenes y/o lo hacen de manera compulsiva tienen un riesgo más elevado de sufrir el trastorno por consumo de alcohol.
  • Genética familiar: Es posible que un individuo tenga algún familiar que haya sufrido de problemas con el alcohol. En ese caso, existe una probabilidad mayor de que este factor se haya transmitido a la siguiente generación por vía genética.
  • Problemas psicológicos: Las personas que padecen de alteraciones mentales tienen más posibilidades de verse atraídas por el consumo de alcohol excesivo. Éstas pueden ser trastornos, depresiones, ansiedad o enfermedades mentales como la esquizofrenia.
  • Por traumas: Una persona que ha sufrido daños emocionales considerables, como un trauma o inestabilidad psicológica, tiene tendencia a protegerse del dolor mediante la bebida.
  • Cirugía bariátrica: Someterse a este tipo de operaciones puede incentivar un mayor acceso a beber alcohol. Con lo que por consecuencia, puede terminar en el trastorno por consumo de alcohol, ya sea por primera vez o como una nueva recaída.
  • Fenómeno cultural: En función del entorno y el estilo de vida del individuo, puede acabar percibiendo que beber alcohol en cantidad es algo bueno y atractivo. Ya sea por presión de grupo, por influencia de los medios de comunicación o por imitar un modelo social a seguir.

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